Agencia Periodística Patagónica | Viedma, 31 de julio de 2008
Río Negro: Respaldan proyecto de De Rege que impulsa modificar las categorías del régimen de monotributo

La Cámara de Comercio, Turismo, Industria y Producción de Viedma y el Colegio de Graduados de Ciencias Económicas Zona Atlántica coincidieron en adherir a un proyecto del legislador radical Mario De Rege orientado “a lograr, vía Congreso de la Nación, la pronta sanción de un proyecto de ley que modifica el Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes (Monotributo), el cual fuera oportunamente propuesto por la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas (FACPCE)”. Al respecto, el legislador señaló que actualmente “se corre el riesgo de que un gran número de comercios y profesionales vuelvan a la marginalidad o no denuncien sus ingresos reales” por la falta de actualización de los montos topes de cada categoría en la que se subdivide el régimen impositivo simplificado para pequeños contribuyentes, más conocido como “monotributo”.

En este marco, presentó un proyecto de comunicación dirigido al Congreso de la Nación para que se trate en sesiones ordinarias del año en curso “el proyecto de modificación de las categorías del Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes (monotributo) propuesto por la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas (FACPCE), u otro similar con igual propósito”. También lo hizo extensivo a los Senadores y Diputados Nacionales por la Provincia de Río Negro.

Recordó De Rege que el régimen impositivo simplificado para pequeños contribuyentes, más conocido como “monotributo” tuvo por finalidad “permitir que los pequeños comerciantes y productores y noveles profesionales tuvieran a disposición una herramienta que le permita abonar los tributos federales en forma simple, sin necesidad de recurrir al asesoramiento contable permanente”.

Destacó que el sistema “tuvo una alta adhesión y permitió el blanqueo de aquellos que tienen un oficio calificado y lo ejercen liberalmente, de prestadores de servicios, talleres, técnicos y profesionales que estaban fuera del sistema”.

Señaló que a casi una década desde su creación, y sin perjuicio de las recomendaciones que se hicieron en su momento para adecuarlo al ritmo inflacionario, “las categorías del monotributo se han mantenido inalterables”.

Dijo que esto es así “pese a que en los últimos meses, a fin de mejorar la equidad del sistema, se introdujeron modificaciones tanto en Ganancias como en Bienes Personales, gravámenes que, paradójicamente, se orientan a contribuyentes de mayor capacidad contributiva que los incluidos en el monotributo”.

Informó sobre la problemática que para el nacimiento del monotributo, allá por 1998, se tomó para revistar como responsable no inscripto el tope entonces vigente en el IVA, que fijaba en la suma de $ 144.000 los ingresos brutos máximos anuales para el sector del comercio y producción de bienes. Ese fue el techo y hacia abajo se fijaron ocho categorías, reduciéndose a la mitad ($ 72.000) cuando tales ingresos tuvieran origen en locaciones y prestaciones de servicios.

Enfatizó que la falta de adecuación de los topes del monotributo “genera inequidades que, en los hechos, representa una lesión a los ingresos del contribuyente, pues, cuando por efecto de la inflación el pequeño contribuyente resulta excluido del régimen por superar los topes vigentes, deberá tributar IVA y Ganancias”.

Mencionó que “un prestador de servicios, como consecuencia de un peso adicional de facturación anual (de $ 72.000 a $72.001), vería reducido su ingreso bruto en forma automática en un 20,15%, deteriorando aún más la capacidad de compra de sus adquirentes, producto de lo cual indudablemente verá mermado su volumen de actividad”. Agregó que a este escenario “deberá agregarse el impacto generado por Ganancias que resultará de la aplicación del gravamen sobre su ganancia neta, si es que llegara a existir luego del impacto del IVA apuntado”.

De Rege señaló también que desde la perspectiva de la seguridad social “este cuadro se profundiza aún más si se considera que su exclusión del régimen de forma automática generará la obligación de revistar en el régimen general para trabajadores autónomos, significativamente más oneroso que el establecido para el monotributo”.

Destacó que con el objeto de mitigar estos efectos, la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas (FACPCE), por medio del Consejo Profesional porteño, elevó una propuesta de modificación legislativa, que incorpora en el caso de servicios, tres categorías a las ya existentes, previendo ingresos brutos anuales de $96.000, 120.000 y 144.000 respectivamente, haciendo lo propio para el resto de las actividades, con la incorporación de cinco categorías, de $120.000, $144.000, $192.000, $240.000 Y $288.000.

Explicitó que “se elevan al doble los topes mediante la generación de nuevas categorías” y aunque las nuevas categorías signifiquen que deban abonar un impuesto más alto, lo hacen siempre “dentro del régimen simplificado, manteniéndolos dentro del sistema y no expulsándolos como ocurre ahora”.